
Chocan con las paredes del alma las palabras cuando se disparan por los huecos de tus manos, la sonrisa se mancha con sangre que salpica de las heridas que se crean bajo la luz de la mañana, el corazón palpita , la mente ya no trabaja.
Las razones crecen, las desilusiones abundan… corren por separado la alegría y el futuro, no hay luz la oscuridad corroe los huesos y los ojos se quedan ciegos, pastosos, con una lechosa ceguera parecida a la de Saramago, solo que esta vez aun puedes ver como todo gira aunque no quieres mirar…
Las manos te sudan, la ansiedad no te deja dormir… tus parpados cansados y el estomago pegado a las paredes de la espalda acabaran contigo sin darte cuenta… la historia es otra ahora eres dos y no comprendes, tus múltiples personalidades se han marchado, dejándote sola con tu cobardía… tratas de levantar la cabeza no puedes, aun estas en el lodo, comiendo de la tierra como los cerdos…
El cielo se ríe de tu desgracia, las estrellas ya no te parecen las mismas, los colores que antes brillaban en tus pupilas se han vuelto grises, ya no sientes, no padeces… piensas en la utopía?.
Todos los días cierras los ojos deseando no abrirlos más, el dolor y el vacio es tan profundo que abren yagas en tu piel… las lagrimas corren por tus mejillas, parpadeas para que se vayan pero siguen ahí brotando como agua de manantial.
La desilusión te embarga, y aun así te preguntas por qué a mi?... ahora ves la historia desde el otro lado del espejo y descubres lo que siempre te habían mencionado… “no es lo mismo llamar al diablo que verlo llegar”… para ti esta vez había llegado.
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