domingo, diciembre 11

Buenos Días


Un rayo de luz me beso los ojos, tratando de huir de tantas caricias volteé para seguir soñando, pero un resplandor de tu sonrisa beso mis pupilas y en ese momento alimento mi alma. El café de tus ojos se colaba por mis mejillas, tus manos con sabor a chocolate la saboreaban mis brazos.

El silencio decía tantas palabras, la respiración sincronizaba los latidos, las miradas se tostaban por la contextura de los rostros, esta vez el carmín se aferraba a mis mejillas, tu sonrisa se ampliaba con picardía mientras con un dulce beso de canela me decias: “Hola, Buenos días”.

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