sábado, diciembre 31

QUEDATE CONMIGO


El sonido de tus manos estrellarse contra tu cara, rompió en trozos mis pensamientos… la angustia que salía de tu boca al pronunciar “que se me destroza mi vida” fulminó los bordes de las caricias. Tus ojos rojos como el fuego quemaron las historias que se plasmaron en el cuarto, un golpe en mi vientre me decía a gritos que escapara… me quedé contigo… aun buscaba una salida para calmar el alma.

La tinta negra y agria que salía de tu lengua rociaba como acido mi camino, en silencio trague el amargo de su sabor y baje mi rostro… esta vez no dije nada. Otro golpe en mi vientre anhelaba que escapara, pero aun buscaba aquella salida para calmar el alma.

Tu ceguera enveneno las aguas del nilo, me quede al otro lado, me dejo tu barca… escribiste sobre las piedras palabras que imaginabas mientras en silencio tragaba aquel amargo y nunca dije nada. Pero aun así como dragón en furia a quemaropas me apuñaleabas.

Las lagrimas ya no salían por si solas, había perdido mis fuerza... las señales de mi vientre habían desistido de salvarme… habían decidido tirar la toalla pues solo quería salvar tu alma. Mi cabeza daba mil vueltas ahora era yo quien no encontraba la calma, pero aquella tarde un sonido despertó mi alma, devolvió mi sonrisa… y sin saberlo me apartó de ti…

Aquel sonido como caballitos al galope lleno el vacio, cambió el amargo y limpio el camino y con su dulce sonar vino a decirme… AQUÍ ESTOY, QUEDATE CONMIGO.

domingo, diciembre 11

Buenos Días


Un rayo de luz me beso los ojos, tratando de huir de tantas caricias volteé para seguir soñando, pero un resplandor de tu sonrisa beso mis pupilas y en ese momento alimento mi alma. El café de tus ojos se colaba por mis mejillas, tus manos con sabor a chocolate la saboreaban mis brazos.

El silencio decía tantas palabras, la respiración sincronizaba los latidos, las miradas se tostaban por la contextura de los rostros, esta vez el carmín se aferraba a mis mejillas, tu sonrisa se ampliaba con picardía mientras con un dulce beso de canela me decias: “Hola, Buenos días”.

viernes, diciembre 2

Desde el lodo


Chocan con las paredes del alma las palabras cuando se disparan por los huecos de tus manos, la sonrisa se mancha con sangre que salpica de las heridas que se crean bajo la luz de la mañana, el corazón palpita , la mente ya no trabaja.

Las razones crecen, las desilusiones abundan… corren por separado la alegría y el futuro, no hay luz la oscuridad corroe los huesos y los ojos se quedan ciegos, pastosos, con una lechosa ceguera parecida a la de Saramago, solo que esta vez aun puedes ver como todo gira aunque no quieres mirar…

Las manos te sudan, la ansiedad no te deja dormir… tus parpados cansados y el estomago pegado a las paredes de la espalda acabaran contigo sin darte cuenta… la historia es otra ahora eres dos y no comprendes, tus múltiples personalidades se han marchado, dejándote sola con tu cobardía… tratas de levantar la cabeza no puedes, aun estas en el lodo, comiendo de la tierra como los cerdos…

El cielo se ríe de tu desgracia, las estrellas ya no te parecen las mismas, los colores que antes brillaban en tus pupilas se han vuelto grises, ya no sientes, no padeces… piensas en la utopía?.

Todos los días cierras los ojos deseando no abrirlos más, el dolor y el vacio es tan profundo que abren yagas en tu piel… las lagrimas corren por tus mejillas, parpadeas para que se vayan pero siguen ahí brotando como agua de manantial.

La desilusión te embarga, y aun así te preguntas por qué a mi?... ahora ves la historia desde el otro lado del espejo y descubres lo que siempre te habían mencionado… “no es lo mismo llamar al diablo que verlo llegar”… para ti esta vez había llegado.