
Dejé todo de lado y contemple una ventana abierta en un cuarto de hospital psiquiátrico, mi cabeza se dejo corromper por las frases candentes de Borges, frente a Pizarnik baile la danza del vientre. Me deje caer.
Probé de las palabras de Lorca envenenadas del surrealismo de su amante Dalí, Mientras Mistral me dedicaba unos versos de su desolación, yo corría por las curvas de su boca.
Me escapé con los santos de Ginsberg su aullido mordía mis sienes, mientras Darío se preguntaba por qué estaba triste, Sabina me daba motivos y Drexler me consolaba donde terminaba mi cuerpo, pedí al cielo que mezclara como el sabor del vino sus palabras, que revolviera en mi pelo sus versos con leche y azúcar… Saboreé las letras que salían de sus manos y envenené mi sangre hasta morir.
Tomé de todos un suspiro, en mi boca se mezclaron sus pensamientos, volví a mi... volví a la habitación del hospital Psiquiátrico y todos dormimos abrazados. Mientras nuestras locuras y frustraciones danzaban por los bordes de la cama...
Volví y me llene de ellos... volví y probé de ellos, volví y me perdí...
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