jueves, marzo 17

AMNESIA


Imaginar morir entre las olas perfectas de su pecho, comer de las miradas que da, la luz tenue tocaba su piel y sin pensarlo dos veces me dije: "Es mejor disfrutar"
Toque sus parpados con mis caderas, mi sonrisa iluminó sus manos, el silencio se volvió una fiesta mientras los sentimientos tomaban una pequeña siesta.
El frío del suelo se mezclaba en nuestros cuerpos, la pasión fue parida esa noche, la sensación salió del closet y se dejó ver.
“! Me encanta" Se escuchó como un crujido en el silencio, "tus manos me encantan!", se volvió a escuchar... un suspiro de placer salió de sus entrañas; la oscuridad no dejaba ver sus ojos de extraño pero su olor inundaba la habitación.
Las gotas de sudor se evaporaban en el movimiento, la lluvia de gemidos se hizo huracán... el pedir se volvió carta de vinos que llenaban sus bocas, en los deseos decidieron navegar.
Entonces... todo se vino abajo, el cansancio estremeció las dos masas de átomos que perdieron la batalla contra la ley de la conservación de la energía, el sueño les llenó los ojos.
Un adiós de miradas lleno el momento y un cigarrillo acompañó el siguiente que hasta hoy no logro recordar...

sábado, marzo 5

Sin Pendientes


Dejar que las horas se vuelquen en una huelga contra los años, perdernos en momentos de soledad, correr por las calles de los engaños… para luego olvidarnos de lo que pasará.
Tomar las riendas de estas ansias, llevarlas a la esquina entre tu y yo, borrar las memorias que se hacen amplias… volar en un crucero con la imaginación.
Beber el suspiro de tu risa, nadar en el rio de tu olor, soñar en los bordes de tu boca, dejarme volver loca cuando no siente nada mi corazón.

miércoles, marzo 2

IDÓNEO


El momento era idóneo para los dos, el silencio de la habitación retumbaba en ecos en el borde de nuestros oídos, las luz tenue dejaba ver su rostro de extraño, su piel brillaba por el sudor.
Sus ojos se volvieron pequeños, la sonrisa que se dibujaba en su boca era diferente a la que siempre había visto, la respiración alterada del deseo se escuchaba por los bordes de la cama, mis manos frías lograron tocarle.
Mis pupilas bailaban al son de sus manos, su voz, como quien reza a una virgen para que le conceda un deseo, se colaba por mi cuello… Mi corazón se aceleraba sin piedad, mis ansias se hacían mayores y mi boca en su silencio pedía a gritos que diera el siguiente paso.
El calor se comenzó a sentir, mi rostro destilaba gotas de desesperación, sus manos se colaban por mis caderas y mis ojos se cerraban pidiendo al cielo que aquella se sensación no se escapara, su aroma llenaba los segundos, la respiración se coordinaba, se hacia una y entonces...
Los sonidos se sintieron en el cuarto, al fin conversábamos con gemidos… las palabras sobraban en ese instante, la comunicación no nos servía de nada.
El pensamiento se escapó y emprendimos vuelo.