sábado, junio 22

Confuso

Las letras como bolas de fuego se colaron por mis ojos, los pensamientos de todo y de nada se aglomeraron en la punta de mis sienes, el nerviosismo al tocar el teclado trajo sabores agridulces a mi piel... la incertidumbre me hizo juego durante días. 


Las horas pasaban lentas en la pantalla del aparato inteligente la noche cayó ante mis brazos, el perfume revolotiaba en las puertas del carro un mensaje desperto mis sentidos: "estoy aquí" decía y los latidos de un corazón confuso delató mis debilidades. 


La luz tenue del lugar hacía más sublime el encuentro; al subir las escaleras una puerta de cristal dividía dos años de preguntas inconclusas, allí sentado en la última mesa de la terraza, con sus ojos de extraño detrás de unos lentes que ocultan su todo, me esperaba con una sonrisa dibujada en los bordes de su boca. 


"Hola" -dijo- mientras entrelazabamos los perfumes en un abrazo. 
"Era a ella a quien esperaba" -dijo sonriente dirigiendose al camarero que nos miraba perplejo- 


La sonrisa le acompañó toda la velada, sus ojos me decían tantas cosas a la vez mientras su boca me invitaba a imágenes prohibidas. El sorbo de una sangría soltó las palabras: 


"Qué buscas?" Dije. 
"Quería verte" -contesto- 
"Para qué?" -arroje al viento. 
"PARA CREAR UN PUENTE" -respondió- 


Mis ojos se centraron en la copa y le lancé: "dos años después?" Y aunque su boca se sello por un momento vi su propia decepción colarse en los bordes de su cara. "Tengo para esperarte 40 años" -dijo con los ojos en la copa- "...y antes de que des tu último suspiro estaré ahí para darte de comer" -sonrió con el miedo de la respuesta pegado a sus mejillas- "me quieres?" pensé, pero el mismo temor a escuchar sus palabras limitó mis labios "aún te quiero" -me dije- y sus ojos correspondieron y aceptaron mis pensamientos. 


El silencio se escurrió por el centro de la mesa, una risita colada de antiguas historias nos puso al descubierto, una mirada que se preguntaba "qué hacemos con todo esto?" Un "no sé" que se aferraba a nuestra cara. "Quiero estar ahí, si me lo permites" soltaron sus labios de manera timida, mi corazón decía -quedate por siempre- pero sabía que al final yo sería de nuevo la de las manos vacías. 


La tercera copa ya no resistía y sin pensarlo tiró de un respiro un susurro bien administrado, pedí que repitiera y sacudiendo la cabeza me dijo que me espantaria y agregó:  "te pienso, todos los días... durante dos años te he pensado todos los días" y mil preguntas me brotaron del alma como un manantial pero la confusiön pudo más que yo y en silencio las tragué una a una.


Las horas corrieron esa madrugada y su calor de noche me hacía extrañarle; las lagrimas se asomaron por mis ojos, juré que no me volvería a pasar... ahora es diferente, ahora es más largo el puente... ahora o nunca uno de los dos tiene que saltar. 


El adiós de los labios despertó el "hasta luego" y el "sin prisa volvamos a comenzar"... un "no me dejes" reflejado en el deseo, un "te necesito" con un confuso "no te vayas más"

domingo, mayo 12

Ansias

Sopla el viento por los bordes de mi cara... la melancolia rellena los huecos que se extienden por mi piel, el aroma de tu ternura me gusta, la combinación de la canela con la miel...

El rojo parpadeante me hace hueca a los pensamientos, las ansias hacen mecha camino al sur... tus palabras acortan las esperanzas ya no suena más aquel blues.

El amargo de tus letras se adhiere a mis sentidos, la sensación de derrota baila burlandose de mi, ya tus miradas son para mi un suspiro aunque las ganas ruegan para que las deje salir.

La memoria hace un recorrido entre tus manos, el paraiso conocido sobre tu piel; ya las caricias de tus labios me vienen en vano, aunque el deseo el riego quiera correr.

Deja libre el pensamiento olvidemosno de todo y ahoga esas ansias inmaculadas sobre mi... tomame por completo, despacio, de a poco antes de que el sol vuelva a salir