
La flores del jardín abrieron sus pétalos al verte, los colibríes danzaban al rededor de ellas con cada caminar en mi vientre, el sol bendecía cada respiro que te prestaba… la carcajada de alegría se posaba en mi boca mientras el viento acariciaba tu estancia.
Mis manos ansiosas te tocaban continuamente y mi corazón con su rápido palpitar te pedía de rodillas un movimiento más… tu sin sospecharlo me lo regalabas y poquito a poco mi alma se llenaba... poquito a poco la llenabas un poco más.
Y doy la bienvenida a esta primavera en la que he descubierto una nueva vida, un nuevo comenzar… Pero hoy más que nunca he descubierto que aun sin verte… el infinito queda pequeño para cuanto te he llegado a amar.
